Bienvenidos al «recap de mi 2023», un año que no solo fue salpicado por el caos y la intensidad sino que fue definido completamente por ellos. Desde momentos de desencanto hasta eventos épicos, este resumen es como mirar un accidente; no podrás apartar la mirada, aunque a veces quisieras.
El inicio del fin
«I have lost the feeling that I thought I’d never lose
Now where am I going?
At what cost, the feeling that I thought I’d never lose?
It is barbaric»
«Barbaric» por Blur 2023
Enero acabó, por fin puedo cerrar oficialmente 2023. La época de listas con los mejores libros, discos, películas y series quedó atrás. Ya todos presumieron lo que escucharon el año pasado en Spotify, además con los trends de Instagram y TikTok nos compartieron sus mejores momentos del año pasado, pero ¿para qué?
Más allá de los likes y la dopamina, un cierre es necesario para volver a empezar. Para que la rueda pueda girar de nuevo hace falta un balance, para elegir qué se queda, qué se desecha y así comenzar otra vez.

Me gustaría haber escrito cientos de notas en 2023 y compartir un top 10 con las más leídas o exitosas, pero eso no pasó. Así que lo que traigo es un cierre más personal. No es mucho, pero es trabajo honesto. Ojalá lo disfruten.
¿Un año especial?
2023 fue especial por ser el primer año de normalidad después de la pandemia. Debido a esto, o a alguna extraña alineación astral que desconozco, fue un año rápido lleno de caos. Quizá todos sentíamos la urgencia de recuperar lo que el COVID-19 se había llevado.
Hubo de todo: Guerras en Ucrania y Palestina, un boom de Inteligencia Artificial en casi todo, ataques de orcas en el Atlántico, Jaime Maussan y la NASA confirmando la existencia de extraterrestres, chinches en el metro y la muerte de Chabelo, no lo vimos venir, realmente 2023 nos sorprendió con su caos.
Por más raro que pueda sonar en un año tan caótico como este Time proclamó a Taylor Swift como la persona del año, aunque yo sin duda hubiera elegido a las orcas como los personajes del año por su radical forma de activismo.

Más allá de las métricas: Un recap de mi 2023
Empecé el año lleno de objetivos, y en un abrir y cerrar de ojos todo acabó. No tuve tiempo de lograr ni la mitad de lo que me había propuesto. Medir el éxito es complejo. ¿Cuál es la métrica para evaluarlo? ¿Dinero? ¿Likes? ¿Amigos? ¿Viajes? Al final se trata de cómo te sientes con las decisiones que tomas. No hay una fórmula única, cada quien tiene la suya. Entonces ¿qué pasó?
Al inicio todo parecía ir bien, pero conforme avanzó el año perdí el ímpetu en medio de su caos. Posiblemente por el desgaste acumulado de la pandemia o la falta de horas de sueño con los niños o la frustración de trabajar y trabajar y no alcanzar la satisfacción deseada. Existe un término elegante para definir esta sensación: Burnout.
Aunque traté de refugiarme en la rutina me fui distrayendo y agotando, como un caballo sin anteojeras que avanza aturdido sobre la pista. Varias veces me sorprendí en el segundo piso del Periférico preguntándome si tenía sentido pasar 3 horas en el tráfico para ir y volver de la oficina.
Otros ámbitos también se vieron afectados por el agotamiento, tanto en casa, como en las cosas que supuestamente son un placer. Cada año me planteo leer cierta cantidad de libros y esta vez me quedé corto, solo leí 15 libros, de los 20 que tenía planeados. Lo mismo pasó con mi escritura, no escribí todo lo que hubiera querido.
Esa sensación de ir avanzando exhausto y sin rumbo impregnó mi 2023, fue un año de perseverar, de intentar y volver a intentar. Fue un año de búsqueda constante de sentido y de balance. Hubo ocasiones en que caí preso de la ansiedad y el FOMO ¿lo peor? Afrontar esto con el sentimiento de estar solo.
El otro lado de la moneda

Pero no se confundan, 2023 también fue un año lleno de intensidad y alegría. Viví nuevas experiencias, visité lugares maravillosos y estuve con gente increíble. Hubo de todo, escapadas de fin de semana, conciertos, acampadas, fiestas, playa, comida súper rica e incluso un mochilazo sin hijos.
Los viajes y las escapadas sirvieron para no dejarme sepultar por el estrés, sacudirme el polvo de la inercia, abrir los ojos, y ver que hay más.
La euforia de los conciertos y las fiestas ayudó a dejar atrás la ansiedad. La gente nueva me revitalizó y los reencuentros me ayudaron a darme cuenta que no estaba solo, que muchos estaban pasando por algo parecido a lo que sentía.
El desencanto por el sistema laboral y el panorama económico actual es algo que nos produce incertidumbre a todos. Es parte de un fenómeno global conocido como renuncia silenciosa que está afectando a muchas personas y empresas después de la pandemia.
Antes que el daño esté hecho
Cuando tienes hijos escuchas por todos lados que la fiesta terminó. Es tiempo de ponerse serios, tomar las riendas y dejar atrás la diversión. La gente que te rodea se siente en libertad de juzgarte por todo y catalogarte como “persona con hijos” y excluirte por tu propio bien, de eventos y actividades no aptos para “personas con hijos”. En viajes y lugares públicos si tus hijos gritan, lloran o hacen algún berrinche el escrutinio público es implacable.
Este año, con ya más de 4 años de paternidad a cuestas, por fin pude ir dejando atrás esa presión. Ponerte en primer lugar es vital para disfrutar no solo de tus hijos, sino de la vida en general.
De niño disfrutaba cuando mis papás la pasaban bien y se divertían, guardo gratos recuerdos de eso, particularmente de los viajes. Me gustaría compartir buenos momentos con mis hijos.
”So can you understand
Why I want a daughter while I’m still young?
I want to hold her hand
And show her some beauty”
«The Suburbs» por Arcade Fire 2010
2023 nos regaló increíbles paisajes en el valle del Mezquital, refrescantes baños en el río, prados de flores entre los volcanes, despertares a la orilla del Pacífico, un arcoíris en medio de una tarde lluviosa y hasta un sabueso insoportable.
Nada de esto hubiera sido posible sin la gran cómplice que me acompañó en los mejores momentos, pero también cuando más solo me sentí, demostrándome que solo era una sensación.
Nadie como ella para bailar en todas las bodas o degustar pulpo a la gallega. Solo ella para acompañarme a ver a Blur, los Yeah Yeah Yeahs o Paul McCartney. Nadie como ella para fotografiarme con Jarvis Cocker. Solo ella para cruzar todas las fronteras. Espero que 2024 nos traiga más aventuras.

Buscando el camino
Pasé parte del 2023 perdido tras una presa escurridiza en un bosque oscuro. Dice Manuel Vicent en su columna de 2009, que extrañamente se ha viralizado en estos días, que: “El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada”.
No tengo certezas, ni grandes moralejas que compartir, pero 2023 me enseñó que el camino por el que iba no era el adecuado, ojalá 2024 permita retomar el rumbo.

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