De cómo Mario Bros arruinó a una generación

Cuando se habla de cómo los videojuegos son malos para los niños y adolescentes (y adultos  que viven con sus padres), pienso que se ha visto el problema de manera simplista. La mayoría se queda con eso de que los controles provocan artritis o en que GTA convirtió a toda una generación en criminales potenciales. Eso solo es la punta del iceberg. Resulta necesario profundizar en lo que aprendimos jugando Nintendo.

Creo que a mí me afectó particularmente Super Mario Bros. Sé que parece algo absurdo, Mario solo es un plomero que brinca por todos lados, arrojando caparazones y rompiendo bloques con la cabeza. Si piensas esto, es porque no has reflexionado en este problema con detenimiento. Muchos culpan de sus traumas a las películas de Disney, yo la verdad creo que todo es culpa de Mario Bros. Pasábamos  horas frente al televisor, tratando una y otra vez de pasar los mundos. Se trata de un personaje que determinó a una generación y nos dejó varias enseñanzas, la mayoría de ellas: una mierda. Veamos.

Un poco de contexto. Mario debutó en 1981 como protagonista de videojuegos en Donkey Kong, se le conocía como ‘jumpman’ y su misión era rescatar a su novia de las garras de un iracundo gorila lanza-barriles. Después tuvo su propio juego: Super Mario Bros. Ahora tenía que rescatar a una princesa de las garras de Bowser, logró tener mucho éxito, aparecieron secuelas y se convirtió en un ícono de la época.

El plomero y la princesa

La trama es muy sencilla. Mario es el típico hombre trabajador y sencillo que tiene  como objeto de su deseo y afecto a una morra fuera de su alcance: una princesa, que por si fuera poco, se vuelve más inaccesible al ser raptada por un ser vil y poderoso. El juego trata sobre todo lo que tiene que hacer el héroe para recuperarla. Renunciar a todo, atravesar territorios adversos y ¿para qué? Para que sea raptada una y otra vez. Aprendimos una gran mentira: que por amor valía la pena aguantarlo todo.

La vida como una maldita carrera de obstáculos

Tengo que confesarlo, soy de esos que no pueden ir en línea recta. Pareciera que prefiero darle la vuelta a las cosas y dificultarme la vida hasta un nivel que podría confundirse con masoquismo.  Y no es en realidad que me guste, es que de Mario aprendí que así era más divertido. Que lo mejor era complicar todo lo más posible para hacer las cosas interesantes. Tuberías misteriosas, plataformas móviles, lava ardiente y piedras que suben y bajan para aplastarte, no son nada en comparación a todos los problemas en los que me he metido por ese gusto por complicarme las cosas.

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Mata a todo lo que se mueva

Además de la trama romántica este juego se trataba de matar, aplastar, quemar y arrojar todos los animales y plantas que te toparas. Primero fue un gorila, luego tortugas, plantas y todo tipo de reptiles o ¿a poco nunca tuvieron que dejar caer a Yoshi para llegar al otro lado del precipicio? ¿Cuál es el resultado de exhibir esta conducta como algo positivo? Un mundo lleno de animales y plantas en vías de extinción. Gracias, Mario. Has arruinado al planeta entero.

Come flores y verduras

Sí en un principio puede parecer algo positivo: seamos todos veganos. En realidad no se trataba de eso, había un oscuro mensaje detrás. Mario consumía hongos, flores y hojas, pero no eran plantas ordinarias. Repasemos, no se trataba de hongos normales, eran  ‘hongos especiales’ que lo hacían sentir gigante o que tenía una vida más ¿acaso serían alucinógenos? Las flores le daban el poder aventar fuego, sin duda otro alucine provocado por el consumo de la amapola o el floripondio. Ya respecto a la plantita que Mario comía para sentir que volaba es muy fácil entender a qué se refería.

Las Alcantarillas

Además de drogarse con propósitos recreativos, Mario era fan de meterse en las tuberías en busca de peleas y dinero fácil. Parece que detrás de ese bigotito coqueto, escondía una necesidad patológica por meterse en líos.

Princesa en apuros

Entre todas las ideas que Mario logró perduraran en el inconsciente colectivo de millones de jóvenes en todo el mundo, es probable que ésta sea la más perversa y machista. La idea de la princesa hermosa, indefensa y pasiva que siempre se mete casualmente en problemas de los que debe ser rescatada por su valiente fontanero. Analizándolo bien esta princesita primero se fue con un musculoso y bronceado gorila de mal carácter, después con el tipo más poderoso del Mario World, esto hace pensar que quizá no era tan ilusa como se pensaba y que después de todo andaba buscando un hombre que la protegiera. Esta lógica nos hizo creer que debíamos salvar a la gente de sus malas decisiones, cuando en realidad hubiera bastado con dejarlos vivir sus vidas y asumir las consecuencias.

Una mítica batalla final

Después de todas estas calamidades provocadas no tengo muy claro ¿por qué los creadores de este videojuego no están en la cárcel acusados de crímenes contra la humanidad? Después de fomentar entre niños y adolescentes drogas, machismo, depredación animal y lo más atroz de todo el vegetarianismo.  Otra de las enseñanzas de este videojuego fue que lo más difícil de todo viene al final, cuándo en la vida real rara vez pasa esto. En la vida real no hay jefes cada vez más complicados a los que hay que derrotar para pasar a otro nivel.

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