De vez en cuando un poco de desencanto es necesario para darse cuenta que el tiempo no es lo que creíamos.
El frío es insoportable, especialmente por la noche. Un año más acaba de terminar y todo parece igual. Las listas de deseos y libros para 2024 comienzan a agarrar polvo. Necesitaré un poco de suerte, pienso en el fondo, porque si las cosas siguen como están no lograré nada este año.
¿Sabes qué es lo peor de todo? Dentro de la casa hela, incluso hay horas del día en que hace más frío dentro que fuera. Salgo. El azul del cielo es intensísimo entre los brotes y las ramas secas. Me siento en una banca a esperar que el sol me caliente, así como espero que las cosas cambien por sí solas, ¿de dónde viene ese sentimiento?

La verdad es que no sé dónde lo aprendí, pero lo tengo muy arraigado: Una extraña convicción de que con el pasar del tiempo cada cosa debe hallar su sitio. Solo basta con tener paciencia para encontrar mi lugar. «El tiempo pone todo en su lugar» mil veces escuché decir.
En algún momento la vida era así. Hacer méritos, tener talento o echarle ganas bastaba para lograr lo impensable. Hasta hace poco era normal encontrar ese pensamiento. Los terroristas de Nakatomi Plaza tenían todo planeado y tenían mejores armas, pero nadie se esforzaba como John McClane, que incluso sin zapatos logró vencerlos a todos, y hasta salvar su matrimonio.
Lo mismo con otros personajes de película, como Kevin McCallister o Luke Skywalker. Miles de obstáculos, sí; pero al final con un poco de suerte todo salía bien para ellos.
El mundo estaba lleno de ejemplos así en la ficción, y en la vida real gente como: Gandhi o Martin Luther King. Como si una fuerza en el universo conspirara para que los justos siempre triunfaran.
Las hojas secas tapizan el suelo, un recordatorio de que, aunque el invierno agoniza, el otoño se resiste a abandonar nuestros corazones. El mundo no es lo que solía ser o ¿ acaso es que apenas abrimos los ojos? ¿O es que ya no somos los mismos?

La capacidad de asombro y el optimismo se mantienen intactos. Cada día me sorprende una calle misteriosa, un insecto multicolor o una fruta exótica. Sigo creyendo en el bien, aunque ya no confío en que eso sea suficiente. El tiempo no pone todo en su lugar.


Muy bonita narracción, lo pone a uno a reflexionar. Muy bien escrito.
Te agradezco la lectura y te mando un caluroso abrazo. C.
Aunque también pienso o reflexiono en que ¿ Deberemos esperar a que las cosas se pongan en su lugar? O yo con mi 6o.sentido me anticipo?
Muy bonita lectura.