Cortarme el cabello es de esas cosas que puedo aplazar al infinito y más allá. Conforme pasa el tiempo termino acostumbrándome. Después de unos días de recelo, hasta le sonrío a ese amable vagabundo que habita los espejos.
“I tried to put things in perspective but sometimes you’re just too close to it.”
«Intenté poner las cosas en perspectiva aunque a veces uno simplemente está demasiado cerca» Cormac McCarthy
La última vez tardé bastante en volver a la peluquería. Uno de esos días, S. dijo ¿te estás dejando el cabello largo? ¿Es tu crisis de la edad media? No respondí, aunque sus preguntas quedaron dando vueltas en mi cabeza.
¿Crisis de la edad media? ¿Se refería a que había caído como el Imperio Romano de Occidente o a que estaba sufriendo alguna clase de oscurantismo o a qué estaba tratando de sentirme más joven? De seguro se refería a esto último y quizá tenía razón.
Mientras lo común es comprarse un auto deportivo, entrar al gym y ponerse bien mamado, tatuarse hasta las uñas o viajar por el mundo; mi modo de enfrentar el hecho de estar a mitad de la vida era dejarme el cabello largo. Me sentí mediocre.
¿Qué es la crisis de la edad media?
Este concepto surge del inglés midlife crisis y en español se ha traducido de muchas maneras «crisis de la mediana edad», «crisis de la media edad» y mi favorito «crisis de la edad media».
Supuestamente hay un momento en la vida en que llegas a la mitad y empiezas a cuestionarte, esto, unido a la decadencia física propia del envejecimiento, genera una crisis. Puede ocurrir entre los 35 y los 60 años y surgir sentimientos de depresión, ansiedad y remordimiento.
La respuesta ante esta crisis suelen tendencias de búsqueda de sueños o de nuevas emociones, deseos de sentirse joven y culpas por no haber alcanzado metas. Algunos comportamientos típicos:
- Abuso de sustancias, como alcohol y drogas
- Consumismo, en ocasiones se adquieren artículos caros o exóticos
- Cuidado exagerado de la apariencia física
- Actitudes atípicas de la persona
- Tendencias a la infidelidad
El término Midlife crisis fue acuñado en Londres en 1957 por Elliot Jacques. Que consideraba que en esta edad la idea de la muerte:
“En lugar de ser una concepción general, o un evento experimentado en términos de la pérdida de otra persona, se convierte en un asunto personal”.
Elliot Jacques
Un concepto nebuloso

Aunque pueda sonar convincente y haya productos de la cultura popular que avalan su existencia, como las películas American Beauty y Lost in Traslation o las canciones You can call me Al de Paul Simon y Midlife Crisis de Faith No More no queda claro si la crisis de la edad media realmente existe.

Los estudios no son concluyentes. Hay personas que aseguran haberla vivido, aunque al indagar más a detalle los motivos, solo un porcentaje mínimo mencionó el envejecimiento. Muchas habían experimentado cambios de domicilio, pérdida de empleo, muerte de seres queridos, jubilación y otros eventos que podrían considerarse traumáticos, y que posiblemente habían detonado la crisis.
Tampoco la edad queda muy clara, hay quienes han sufrido esta supuesta crisis desde los treinta, mientras que otros afirman haberla vivido a los sesenta. En lo que varios especialistas coinciden es que más que un trastorno o un padecimiento en realidad se trata de una etapa de transición pasajera.
Adaptarse al cambio
Últimamente hemos tenido todo tipo de cambios en la familia y la casa, todo lo del COVID, además de reajustes laborales y más. Claro que se podría hablar de algún tipo de crisis, pero no hace falta darle nombre.
Es normal darse cuenta que hay cosas que no son como pensábamos y sentirse amenazado por la incertidumbre.
No tiene nada de malo empezar de nuevo y hablar de nuestras debilidades. Hay cosas nuevas que pueden gustarnos o no.
Está bien de vez en cuando perder la perspectiva, dejarse crecer el pelo y sonreírle al vagabundo del espejo.


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